TRANSPARENTE OPACIDAD: ARTE CONCEPTUAL EN LOS LÍMITES DEL LENGUAJE Y LA POLÍTICA

Hasta mediados del siglo xx, el arte se mostraba obligatoriamente a través de un objeto material (pintura, escultura, etc.) de mayor o menor complejidad técnica. No se esperaba otra cosa. Al artista se le presuponía lápiz, pincel, cincel, compás o gubia en mano. Si a un espectador del siglo xix le hubieran mostrado un telegrama en el que pudiera leerse simplemente «sigo vivo» y le dijeran que eso es arte, probablemente se escandalizaría y exclamaría algo parecido a «¡estafa!» o «¿qué invento es este? ¿Se está usted riendo de mí?». Cómo explicarle que en 1973 un artista llamado On Kawara envió un telegrama con el texto: «I am still alive», y que dicho telegrama se considera uno de los hitos del arte conceptual; que la obra ya no tiene necesariamente un soporte físico; y que a algunos artistas les importa más el mensaje que la ejecución o la técnica utilizada para transmitirlo.
En Transparente opacidad: arte conceptual en los límites del lenguaje y la política, Jaime Vindel (Madrid, 1981) hace un repaso a lo que hoy en día se considera que forma parte de aquel movimiento que en los años sesenta y setenta del siglo XX se decidió llamar arte conceptual, a las corrientes críticas y de pensamiento que lo analizaron, al punto de vista de los propios artistas que teorizaron sobre su producción, a la reacción de estos frente a esa crítica institucional que estaba sustentada por el sistema burgués al que se oponían, y a la utilización del arte como vehículo para la denuncia política y social.
El texto viene apoyado por un apéndice en el que pueden verse 39 imágenes de las obras mencionadas a lo largo del libro en los capítulos titulados «Acerca de la existencia del arte conceptual», «Con su transparente opacidad», «La máquina del arte», «Entre la crítica institucional y el arte público» y «Del conceptualismo proletarizado al arte pop discursivo: Rosario-Madrid-Moscú».