LA PRESENCIA DE JOSEPH BEUYS EN INTERFUNKTIONEN

Cubierta de Interfunktionen, n.º 4. Colonia, Friedrich W. Heubach, 1970. 183 págs., 29.5 x 22 cm. Colección particular
 

Cuando apenas había transcurrido un mes desde las últimas algaradas revolucionarias de mayo de 1968 en París, se inauguraba en la ciudad alemana de Kassel la Documenta 4, dirigida por Arnold Bode al frente de un equipo de veintiséis jóvenes comisarios que intentaron mostrar las corrientes del arte más actual que se estaba produciendo en aquellos momentos, eligiendo obras creadas durante los últimos cinco años o producidas, expresamente, para esa muestra internacional. El resultado fue brillante y a la vez decepcionante. La Documenta 4 supuso el desembarco definitivo de los artistas norteamericanos en Europa, imponiendo la presencia de obras de gran formato de tendencias surgidas en América, como el pop art, la pintura color field, la abstracción pospictórica y el arte minimalista. Más de un tercio de los artistas elegidos por los comisarios fueron norteamericanos, en detrimento de alemanes como Sigmar Polke, Gerhard Richter, Imi Knoebel o Blinky Palermo, que estuvieron ausentes.
La muestra, dominada por los intereses de las grandes galerías, se centró en la obra comercializable, ignorando la importancia que entonces tenían movimientos, como Fluxus, o manifestaciones efímeras, como los happenings, las performances y el accionismo. Ante esta situación, un grupo de artistas poco conformistas, entre los que se encontraban Wolf Vostell y Jörg Immendorff, se manifestó en la rueda de prensa de presentación de la Documenta, transformándola en un happening. Ellos tenían claro que había surgido en Europa otro tipo de arte radical más comprometido y menos comercial. Ese nuevo arte, que no pasaba, necesariamente, por exhibirse en las galerías y las muestras institucionales, necesitaba también nuevos vehículos de difusión; uno de esos nuevos medios era la revista, el magazine.1 Los artistas encontraron, al interesarse por las revistas, que sus páginas podían ser un medio idóneo para la creación de propuestas conceptuales, desbordando así su primitiva función de mero vehículo de reproducción de obras o de difusión de ideas.
Es significativo que uno de los agitadores de la rueda de prensa de la Documenta 4 fuera Wolf Vostell, quien desde 1962 estaba editando en Colonia la revista dé-coll/age, subtitulada Bulletin Aktueller Ideen [boletín de ideas actuales],2 en la que daba cabida a los miembros más destacados de Fluxus y a las ideas actuales más experimentales y radicales, como los happenings, que estaban produciendo los artistas en aquella década prodigiosa.

 
NOTAS:

1. El término inglés magazine, que es con el que se conocen las publicaciones de arte sobre las que trato en este ensayo, significa también ‘almacén’: almacén de información.
2. Sobre la revista dé-coll/age, véase Henar rivière ríos: «Rasgar la actualidad. El boletín dé-coll/age de Wolf Vostell», Arte y parte, n.º 109, febrero-marzo de 2014, págs. 68-9.