IAN HAMILTON FINLAY: LA METÁFORA, EN EL JARDÍN 1

Jonathan Williams: Ian Hamilton con «acrobats», 1965. Granja Gledfield, Dornoch Firth (Reino Unido). Foto: © Jonathan Williams Estate.
© Estate of Ian Hamilton Finlay. Cortesía de The Estate of Ian Hamilton Finlay

Viento persistente, montes de rala vegetación, ovejas pastando, frío húmedo, silencio y soledad infinitos. Estas son algunas de las visiones y sensaciones que siente el viajero mientras avanza caminando hacia Little Sparta, una finca que, oculta tras una suave colina, no se hace visible hasta que se está muy cerca. El automóvil ha quedado aparcado en un ensanchamiento al borde de una estrecha carretera rural de Dunsyre, al sur de Lanarkshire, allí donde, a la izquierda, aparece un pequeño y joven bosque, apenas un plantío de árboles, y, frente a él, un cercado de madera blanca insinúa la apertura de un camino, a la derecha. En ese lugar, alejado y solitario, nadie puede creer que se va a encontrar con el que ha sido calificado por el historiador sir Roy Strong como «el jardín más original realizado en Gran Bretaña desde 1945».2
Así, aunque tal vez sin la actual cerca y el pequeño bosque, debió encontrar este lugar el poeta Ian Hamilton Finlay cuando fue a vivir allí con su familia a medidos de los años sesenta. Entonces, alrededor de la casa no había nada. Cuentan que Finlay y su mujer tuvieron que plantar patatas para poder comer, pero que las patatas tardaban en crecer. Debieron de plantar patatas y verduras para comer, pero también plantaron, con encomiable empeño, árboles y arbustos cuyo sentido no es alimenticio, al menos no como alimento para el cuerpo.

Poesía y paisaje

Desde sus orígenes, filosofía y poesía, las dos más grandes formas del logos, se dan cita en el jardín.3 En todas las culturas, el jardín aparece como tema recurrente que permite al poeta expresar sentimientos y sensaciones personales.4 El modelo de jardín francés establecido y perfeccionado por André Le Nôtre en Versalles se caracteriza por el orden geométrico de sus trazados y plantaciones que, en un lenguaje alegórico, representan el dominio que Luis XIV ejercía sobre el mundo y la naturaleza. Como contraposición, los ingleses desarrollaron en el siglo xviii un tipo de jardín que representa la libertad del individuo y recrea una naturaleza no sojuzgada a la voluntad humana. Para conseguir esa imagen los ingleses prescindieron de la geometría y recurrieron a la poesía.

NOTAS:
1 Dedicado a Juan Navarro Baldeweg.
2 Citado en la contraportada de Jessie Sheeler: Little Sparta. The garden of Ian Hamilton Finlay. Frances Lincoln, Londres, 2003.
3 Rosario Asunto: Filosofia del Giardino e Filosofia nel Giardino. Saggi di teoria e storia dell’Estetica. Bulzoni, Roma, 1981.
4 Michel Baridon: Los Jardines. Paisajistas, Jardineros, Poetas (3 vols.). Abada, Madrid, 2004-2005-2008. (1.ª ed. en francés, 1998.)