EL ARTE NO ES LA POLÍTICA / LA POLÍTICA NO ES EL ARTE: DESPERTAR DE LA HISTORIA

Comenzaremos con la conocida fórmula que se planteó en la práctica cinematográfica, cuando se dirimían cuestiones de política. Godard decía: no una imagen justa, sino justamente una imagen. Como creo que piensan los editores de Brumaria, todos deberíamos aplicarnos la sugerencia. De hecho, indican certeramente en su introducción los antólogos de este volumen:

El tema es que con el supuesto arte político de hoy pasa precisamente eso: en vez de organizar el vacío lo que se hace es evitarlo haciendo como si (o sea un semblante) estuviera lleno. Como si el lugar de la política fuera el Museo. Cuando, por otro lado el Museo, ni siquiera tiene por qué ser el lugar del arte.

Así pues, en política, o en arte, o en la vida, no tanto ideas justas, sino justamente ideas. ¿Por qué? Como responde Gilles Deleuze:

Las ideas justas son siempre ideas que se ajustan a las significaciones dominantes o a las consignas establecidas, son ideas que sirven para verificar tal o cual cosa, incluso aunque se trate de algo futuro, incluso aunque se trate del porvenir de la revolución.