DIMENSIÓN SONORA DE LA ESCRITURA

Raoul Hausmann: fmsbwtözäü, 1919 / ed. 1949. Poema optofonético, 24 x 31.8 cm. Colección particular

A lo largo de los últimos cien años la escritura ha venido estableciendo relaciones tan variadas como sustanciales con el sonido organizado artísticamente, lo que desde los años ochenta se ha venido etiquetando como «arte sonoro».
Hablar de escritura es hacerlo de poesía, pero también de esquemas e instrucciones para la acción o de gestos sobre soportes diversos. En esa expansión la poesía ha entrado en una nueva época oral, mientras la tecnología ha permitido la migración de la escritura desde la página u otros contenedores de texto a los medios y soportes en los que el arte sonoro se expresa: el concierto, el vídeo, las obras multicanal o estéreo, la radio, el disco. Y a géneros nuevos como la instalación, la performance, la poesía sonora o el radioarte, provocando una reflexión sobre sí misma y, en ocasiones, una mutación en contacto con esas posibilidades.
En todas las obras que aquí revisaremos, el sonido tiene a la escritura como punto de partida. Sus autores vienen de la música, de las artes visuales, de la acción, de la poesía; y, si es cierto que su resultado se tiñe muchas veces de la disciplina artística de la que proceden, no lo es menos que su trabajo ha venido discurriendo en un ámbito más amplio de expansión general de las prácticas artísticas y de interacción entre las mismas. De traslación de unos soportes y géneros a otros, y, por supuesto, en el contexto permisivo surgido, de un cambio en el estatuto del arte. Como Jacques Rancière ha señalado, del «cada uno en lo suyo» que consagrara cada arte a su medio propio al «cada uno en el lugar del otro» del arte que emerge y evoluciona en el siglo xx. Es a ese estatuto al que debe también su existencia el arte sonoro y desde el cual surgen las prácticas y propuestas que aquí nos ocupan.
Podríamos clasificar esas obras conforme a diversas particiones: una tendría en cuenta la influencia en ellas de la tecnología, otra se basaría en la importancia mayor o menor del valor semántico del lenguaje frente a su sonoridad, otra las dividiría en función de los soportes o los medios que las albergan. Pero también podríamos considerar como criterio la importancia mayor o menor de la acción en la creación de esos trabajos. Todo eso será de utilidad en los epígrafes que vendrán, aunque, como veremos, hay más matices y subdivisiones de interés a considerar.
Con la intención de subrayar los hitos a nuestro juicio más relevantes, haremos referencia a movimientos, artistas y obras, pero también a procedimientos y herramientas empleados por la escritura para conseguir alcanzar una dimensión sonora.